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MENSAJEROS CON DISCERNIMIENTO

Ser un mensajero de Dios incluye el discernimiento para encontrar a las personas y las palabras apropiadas para cumplir el plan de salvación providencial de Dios.

13 Así que Jesús envió a dos de ellos a Jerusalén con las siguientes instrucciones: «Al entrar en la ciudad, se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo. 14 En la casa donde él entre, díganle al dueño: “El Maestro pregunta: ‘¿Dónde está el cuarto de huéspedes para que pueda comer la cena de Pascua con mis discípulos?’”. 15 Él los llevará a un cuarto grande en el piso de arriba, que ya está listo. Allí deben preparar nuestra cena». 16 Entonces los dos discípulos entraron en la ciudad y encontraron todo como Jesús les había dicho y allí prepararon la cena de Pascua.  — Marcos 14:13-16 (NTV)

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Samuel E. Seo, Th. M.  |  26 de septiembre 2022

Los cristianos fieles comparten el evangelio de Cristo en diferentes formas. Algunos son llamados a predicar el evangelio en sus iglesias. Otros son llamados a enseñar teología. Otros son llamados a aconsejar a los afligidos. Y más aún, algunos son llamados a evangelizar a los no alcanzados del mundo. Somos conscientes de que debemos compartir el evangelio con todos en cualquier momento, pero es fácil olvidar que compartir el evangelio también requiere un profundo discernimiento.

La preparación para la última cena
Marcos 14:12-16 nos muestra una historia en la que Jesús envió a dos de Sus discípulos con instrucciones providenciales para encontrar el lugar donde celebraría su última cena con Sus discípulos. El hecho de que Jesús envió a dos discípulos nos hace recordar Marcos 6:7, donde también envió a Sus doce discípulos de dos en dos a predicar la buena noticia del reino. Además, el resto de la historia tiene características que la hacen paralela a una forma de evangelización con discernimiento que nos enseña cómo evangelizar de tal forma en que podremos ver a los perdidos abrir el aposento alto de sus corazones y tomar la cena redentora con Jesús.

Personas apropiadas
Primero, como mensajeros de Cristo, debemos buscar con discernimiento a las personas apropiadas cuando compartimos el evangelio (cf. Hechos 8:26-40; 10:9-33). Al igual de cómo los dos discípulos fueron instruidos para buscar cuidadosamente al dueño de la casa y entregar un mensaje específico, también debemos buscar a aquellos que estén dispuestos a escuchar y recibir el mensaje de Dios. Es fácil recordar que debemos compartir el evangelio con cualquier persona, pero también es fácil olvidar orar y pedir el encuentro providencial de Dios con individuos específicos que Él desea que encontremos. Es fácil recordar que debemos compartir el evangelio en todo momento, pero también es fácil olvidar cómo Jesús nos advirtió que no diéramos lo santo a los perros ni echáramos nuestras perlas a los cerdos, o a aquellos que no se deleitan en la Palabra de Dios (Mateo 7:6; Jeremías 6:10; cf. Mateo 10:14; Hechos 13:46; 18:6; Tito 3:10-11). Compartir la buena noticia de Cristo es más que una simple instrucción. Es un camino de vida que involucra la increíble providencia de Dios y requiere un discernimiento espiritual basado en una profunda relación con Cristo.

Palabras apropiadas
Segundo, como mensajeros de Cristo, debemos buscar con discernimiento las palabras apropiadas cuando compartimos el evangelio (cf. Jonás 3:1-5; Jeremías 15:16; Hebreos 4:12). Jesús conocía las palabras exactas que el dueño de la casa necesitaba escuchar. Conocía que su corazón deseaba servir al «Maestro». Cuando los discípulos entregaron las palabras de Jesús, el dueño de la casa ofreció inmediatamente su habitación ya preparada para que Jesús pudiera celebrar la última cena en su casa. Del mismo modo, como mensajeros de Cristo, tenemos que entender que hay palabras apropiadas para comunicar el evangelio, así como palabras inapropiadas—es decir, hay palabras espiritualmente eficaces e ineficaces. Además, las palabras de Dios vienen en varias formas—pueden ser deliciosas (Jeremías 15:16) o más afiladas que cualquier espada de dos filos (Hebreos 4:12). Es esencial discernir palabras apropiadas de Cristo, porque son palabras que hacen parte de Su plan soberano.

La misión espiritual
¿Eres un mensajero de Cristo que discierne? Si eres alguien que predica los domingos, un maestro que da instrucción bíblica, un consejero que apoya a los emocionalmente afligidos, o simplemente un discípulo de Cristo que lleva el evangelio, es importante reconocer la necesidad de discernir en oración los oyentes dispuestos y las palabras preparadas de Cristo, porque es Dios quien abrirá providencialmente el aposento alto del corazón del oyente para cumplir y celebrar Su salvación allí. Ser un mensajero de Cristo requiere más que un simple conocimiento de la Biblia y métodos de evangelización; también requiere de una dependencia íntima en el Espíritu Santo que nos ayuda a discernir. Compartir el evangelio es una misión espiritual, un camino de vida con el Espíritu que se entremezcla profundamente con el plan de salvación providencial de Dios. Amén.

Copyright © 2022 por Samuel E. Seo.