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CREADOS CON ALIENTO

El hecho de que Dios creó a Adán con su aliento prefigura nuestra necesidad esencial de la Palabra y el Espíritu de Dios.

7 Luego el SEÑOR Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Sopló aliento de vida en la nariz del hombre, y el hombre se convirtió en un ser viviente.

— Génesis 2:7 (NTV)

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Samuel E. Seo, Th. M.  |  11 de octubre 2022

Cada ser humano tiene cuatro necesidades esenciales para sobrevivir en la tierra. Primero, todos necesitamos comida para sobrevivir. Hay personas que han sobrevivido sin comida durante meses, pero la mayoría de la gente solo puede aguantar por unas tres semanas. Segundo, todos necesitamos agua. No podemos sobrevivir sin agua por más de tres o cuatro días. Tercero, todos necesitamos refugio. Un refugio nos protege del sol, de temperaturas cálidas y frías, de la lluvia, del viento, de los insectos y de la nieve. En un clima extremo, es posible que uno no sobreviva más que solo unas pocas horas. Por último, la cuarta necesidad, la necesidad más crucial de todas, es el aire. Una persona normal solo puede aguantar sin respirar de treinta segundos a tres minutos. El daño cerebral se produce después de unos cuatro minutos y la muerte en tan solo unos seis minutos. En esencia, entre las cuatro necesidades esenciales, no hay nada más crucial que el aire que usamos para respirar.

Dos prefiguraciones del aliento de Dios
Génesis 2:7 muestra a Dios creando a Adán con Su aliento de vida, y esta imagen—Dios creando al hombre con Su aliento—prefigura a dos otras necesidades que son tan esenciales como el respirar aire.


Primero, el hecho de que Dios creó a Adán con su aliento prefigura nuestra necesidad esencial de la Palabra de Dios que nos ayuda a vivir en santidad. 2 Tim. 3:16 dice: «Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto» (NTV). En este pasaje, la expresión «inspirada por Dios» solo se encuentra una vez en toda la Biblia. Esta expresión es solo una palabra en el idioma original, la cual literalmente significa «exhalado» o «soplado por Dios». En esencia, lo que esta palabra nos muestra es lo siguiente: La Escritura es el aliento de Dios. Leer la Escritura es respirar Su aliento de vida que es esencial para nuestra supervivencia. Esta supervivencia no trata solo sobre nuestra supervivencia física que preserva nuestros cuerpos, corazones y mentes; también tiene que ver con nuestra supervivencia espiritual que nos preserva de la corrupción y destrucción espiritual. En palabras simples, la palabra respirada de Dios es nuestra necesidad esencial al igual que el aliento de Dios era esencial para que Adán viviera. Esta es la razón por la que Jesús consideró que la Palabra de Dios era más importante que la comida a pesar de que estaba muriendo de hambre después de cuarenta días de ayuno. Cuando fue tentado por Satanás, Jesús le respondió: «Escrito está: “NO SOLO DE PAN VIVIRÁ EL HOMBRE, SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS”» (Mateo 4:4, NBLA).


Segundo, el hecho de que Dios creó a Adán con Su aliento prefigura nuestra necesidad esencial del Espíritu Santo que nos hace espiritualmente vivos y aptos para entrar en el Reino de Dios. En la Biblia, el Espíritu Santo es frecuentemente asociado con el aire, el soplo y el viento. En el Antiguo Testamento, la palabra hebrea «ruah» puede significar «aliento», «aire», «viento», «espíritu» o «Espíritu de Dios» (P.ej., compara la traducción de NBLA con la NTV para Ezequiel 37:7-10). También en el Nuevo Testamento, la palabra griega «pneuma» también puede significar «aliento», «aire», «viento», «espíritu» o «Espíritu de Dios». Por ejemplo, en Juan 3:5-8, Jesús dice: «En verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu [pneuma] no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu [pneuma], espíritu [pneuma] es. No te asombres de que te haya dicho: “Tienen que nacer de nuevo”. El viento [pneuma] sopla por donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu [pneuma]». En palabras simples, el Espíritu de Dios es nuestra necesidad esencial al igual que el aliento de Dios fue esencial para que Adán viviera. Esto es por qué Jesús también dice: El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que Yo les he hablado son espíritu y son vida (Juan 6:63, NBLA).

¿Vives con la Palabra y el Espíritu de Dios?
¿Consideras la Palabra de Dios y el Espíritu de Dios como necesidades esenciales para tu vida? Si no consideras el respiro de la Palabra de Dios o la vida con el Espíritu Santo como necesidades esenciales, esta es la razón por la que te sientes como un muerto vivo en lugar de un ser vivo. Vives como un muerto sintiendo soledad, desesperación, depresión, ira, frustración, preocupación, miedo e insatisfacción. Eso no es vivir. Una persona que está verdaderamente viva es más que alguien que solo respira aire. Es alguien que vive sintiendo amor, esperanza, alegría, paz, seguridad, garantía, satisfacción, significado y propósito. Y estas cosas son exactamente lo que la Palabra y el Espíritu de Dios producen en nuestras vidas.


La Palabra y el Espíritu de Dios son necesidades esenciales para la vida, al igual que el aliento de vida de Dios fue esencial para que Adán viviera. Cuando busques la Palabra escrita, encontrarás a Jesús, la Palabra encarnada. Y cuando confieses y te arrepientas de tus pecados confiando en Jesús como tu Señor y Salvador, el Espíritu Santo vendrá a ti, te revivirá con gozo, paz y una satisfacción incomparable, y realmente vivirás en la salvación de Dios que dura hasta el Reino de Dios. Amén.

Copyright © 2022 por Samuel E. Seo.