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EL TEMOR DEL HOMBRE

El temor de Dios conduce a la vida, y los que temen a Dios, ya no temerán más.

25 Ahora bien, el hombre y su esposa estaban desnudos, pero no sentían vergüenza.
7 En ese momento, se les abrieron los ojos, y de pronto sintieron vergüenza por su desnudez. Entonces cosieron hojas de higuera para cubrirse.
23 El temor del Señor conduce a la vida; da seguridad y protección contra cualquier daño.
— 
Génesis 2:25; 3:7; Proverbios 19:23 (NTV)

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Daniel E. Seo, Th. M., MABC  |  29 de agosto 2022

¿Qué es lo que piensas de mí? ¿Qué es lo que pensarán de mí? Todos ustedes pueden estar de acuerdo que estas palabras abarcan la experiencia de la vida. Muchos de ustedes viven en la  esclavitud del temor al hombre (o también se puede decir temor a la desaprobación de la gente) porque tienen miedo de que la gente los va a humillar, rechazar, o atacar al ver quiénes realmente son.

El temor del hombre comenzó en el huerto de Edén. Antes de que Adán y Eva cometieran el gran pecado, ellos sabían que estaban desnudos, pero miraban la apariencia física que poseía el otro con una mirada de inocencia y admiración (Génesis 2:25). Pero en el momento que probaron el pecado, sus miradas inocentes se convirtieron en luces penetrantes que podían ver el cuerpo y alma, y así, sentir las miradas penetrantes del otro. Al sentir la desnudez espiritualmente, la inocencia que tenían en sus corazones fue reemplazada con temor.

En el preciso momento cuando se les abrieron los ojos y reconocieron su desnudez, el temor que sentían los hizo coser hojas de higuera para cubrirse (Génesis 3:7). Fue en estos momentos que nacieron las palabras, “Voy a cubrirme porque tengo miedo de lo que pensarás sobre mi desnudez. Tengo miedo porque siento que puedes ver mi pecado. Tengo miedo de que verás la persona que realmente soy. Tengo miedo, porque no sé lo que estás pensando de mí”. Ya no estaban asombrados de la belleza que Dios les había dado, sino que al pecar, comenzaron a estar preocupados por las opiniones del otro. Fue en este momento que nació el temor del hombre.

Si eres alguien que está luchando con el temor del hombre, tienes que ver la realidad que existe debajo del temor del hombre. El temor del hombre en el sentido bíblico implica perder el asombro que debes tener ante Dios al estar más asombrado de las personas que te rodean. Cuando el asombro hacia las personas sobrepasa el asombro que tú tienes por Dios, te preocuparás demasiado por lo que la gente piensa y dice sobre ti, mucho más de lo que Dios piensa y dice sobre ti. Esto es porque de la misma manera que el asombro por el amor de Dios te puede apremiar, constreñir, y controlar (2 Corintios 5:14-15), el asombro por la gente también te puede controlar y dominar los pensamientos, acciones, y emociones. En esencia, este asombro se convierte en una adoración dirigida hacia la humanidad y no a Dios. En otras palabras, el temor del hombre es una adoración a las personas e idolatría hacia lo creado, en vez de al Creador.

Si quieres encontrar la solución al temor del hombre, tienes que arrepentirte y reorientar la adoración de tu corazón. Tienes que reorientar la adoración de los hombres hacia Dios. Tienes que reorientar tus deseos y anhelos de querer respeto, admiración, aceptación y aprobación de la gente, hacia el respeto, admiración, aceptación, y aprobación que Dios te puede dar. En el momento que realmente estés asombrado y adores a Dios con todo tu corazón, podrás temer a Dios y solo preocuparte sobre las opiniones celestes que vienen del Rey todopoderoso.

No olvides que el temor de Dios conduce a la vida, y los que temen a Dios, ya no temerán más (Proverbios 19:23).

Copyright © 2022 por Daniel E. Seo.