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HEMOS PECADO

Mientras que una relación quebrantada con Dios produce efectos devastadores en nuestras otras relaciones, la restauración de nuestra relación con Dios bendice grandemente la vida de otros.

4 Contra Ti, contra Ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de Tus ojos,
De manera que eres justo cuando hablas,
Y sin reproche cuando juzgas.

7Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve.

11 No me eches de Tu presencia,
Y no quites de mí Tu Santo Espíritu.
12 Restitúyeme el gozo de Tu salvación,
Y sostenme con un espíritu de poder.
13 Entonces enseñaré a los transgresores Tus caminos,
Y los pecadores se convertirán a Ti.
— 
Salmo 51: 4, 7, 11-13 (NBLA)

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Jong Hyuk Park,  M. D.  |  9 de marzo 2022

Cuando fui estudiante de medicina tuve una experiencia en la que quedé en shock. Había acabado de leer en el historial que la joven de aproximadamente 16 años, ahora recostada sobre la mesa de acero, con un tono de piel de color pálido y azul, tiesa, y sin vida se había suicidado hace menos de 48 horas. La habían encontrado colgada de una soga en su propia casa con una carta de despedida. Me era casi inimaginable el inmenso pánico, terror y lamento que la madre debió haber sentido cuando leyó las palabras en la carta que había dejado su hija “perdón, pero ya no puedo más [...]”. Imaginaba cómo su esperanza de volverla a escuchar se desmoronaría una tras otra vez mientras veía el cuerpo de su hija sin vida. Pensaba cómo esto traería pensamientos de muerte a la madre y su familia [...] pensaba en el eterno estado de condenación de la niña. Estaba en shock al ver los terribles efectos del pecado...

David, rey de Jerusalén
Así como esta historia, David compuso el Salmo 51 tras haber estado en shock. Cuando menos se lo esperaba y mediante la Palabra de Dios, David de repente descubrió los efectos devastadores del pecado. El bebé de Betsabé estaba muerto, Urías había sido asesinado, y la relación entre David y Dios estaba destruida.

 

Consecuencias devastadoras: relaciones destrozadas
Consciente de las atrocidades que había cometido en la vida de otros, David le dice al Señor: “Contra Ti, contra Ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de Tus ojos”. Esto demuestra algo profundo del pecado que cometemos. El pecado puede que traiga muerte a la vida de otros, así como lo trajo a Urías, o sufrimiento en otros, así como lo hizo a Betsabé. Sin embargo, lo primordial y lo peor del pecado es que es una ofensa contra Dios; es una ofensa que profundamente quiebra nuestra relación con Él.


Esto no quiere decir que nunca debamos confesar nuestros pecados los unos a los otros. Santiago 5:16 dice: “confiésense sus pecados unos a otros, y oren unos por otros para que sean sanados”. Más bien, este pasaje nos demuestra que los pecados que cometemos en contra de otros no son únicamente a ellos, sino son fundamentalmente contra Dios. Y dado que son contra Dios las implicaciones son infinitas. Puede que pensemos que nadie conoce nuestros pecados, pero Dios sí,  y es a Él a quien hemos ofendido primordialmente. Es principalmente nuestra relación con Él que ha sido rota por nuestro pecado. Entonces hermano/a, puede que hayas recibido el perdón de quienes has lastimado, pero ¿has ido a Dios para restaurar tu relación con Él?

Restauración y sanación en nuestras relaciones: fuente de gran bendición
Y si decidimos ir a Él, ¿qué ocurrirá? David relaciona tanto la restauración de su relación con el Señor como el gozo de la salvación de Dios que proviene de esa relación restaurada con el enseñar a otros los caminos de Dios. Versículo 12 dice: “Restitúyeme el gozo de Tu salvación y sostenme con un espíritu de poder…entonces enseñaré a los transgresores Tus caminos y pecadores se convertirán a Ti”. En otras palabras, David dice que, si Dios lo perdona, lo salva y lo restaura, volvería a cantar con gozo, sus labios se abrirían y su boca anunciaría la alabanza de Dios a otros (v. 14-15).  


David entiende los efectos de la salvación, el perdón y la restauración de Dios. Es tan poderosa la manera en que Dios puede restaurar a un pecador, que este puede cambiar radicalmente tanto su propia vida como la vida de otros a su alrededor. Son tan sobreabundantes los efectos de la salvación de Dios y tan profundo el gozo que la salvación trae a las personas que, aquellos que lo experimentan no logran quedarse callados, buscan a quién enseñarle lo maravilloso que es Dios. 


Hermano/a, ¿has estado últimamente gozoso/a por la salvación de Dios? Es sumamente importante, porque ¿cómo podrán entonces otros ver lo precioso y maravilloso que es Dios? ¿cómo podrás bendecir a otros? Si te has sentido agobiado/a por tus pecados, si has visto los terribles efectos de tus pecados y cómo estos han lastimado tanto a otros, ten esperanza porque Dios puede limpiar tus pecados y convertirte en una bendición para otros.

Los Salmos de David: fuente infinita de gozo, misericordia, vida y esperanza

Sabiendo que solo Dios podía hallar la forma de que sus pecados fuesen perdonados, David puso su confianza en Dios. Confió en que Dios lo perdonaría. Por tanto, Dios hizo algo que sobrepasó aún la imaginación de David, envió a Su Hijo, Jesucristo. Gracias a la salvación que proveyó Jesucristo, Dios limpió el corazón impuro de David, lo salvó y lo restauró. Por el gozo de la salvación de Dios, David compuso una gran cantidad de salmos que han sido de esperanza y bendición a millones de personas hasta el día de hoy. Como la niña de la historia, hay muchos que no conocen a Jesucristo, sufren una agonía y una desesperación indescriptible por la relación quebrantada que tienen con Dios. Hermano/a, si eres uno de ellos/as, ¿irías a Dios con tus pecados para ser restaurado por Él? ¿Irías a Dios para poder estar lleno de gozo y ser fuente de vida y bendición a otros? Ezequiel 18:32 dice: «“Pues Yo no me complazco en la muerte de nadie”,  declara el Señor Dios. “Arrepiéntanse y vivan”». Amén.

Copyright © 2022 por Jong Hyuk Park