LA DIETA ESPIRITUAL

La dieta de la "carne y sangre" de Jesús es para un cambio existencial donde mi ser es transformado hacia el ser de Jesucristo.

51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguien come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que Yo también daré por la vida del mundo es Mi carne».

52 Los judíos, por tanto, discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo puede Este darnos a comer Su carne?». 53 Entonces Jesús les dijo: «En verdad les digo, que si no comen la carne del Hijo del Hombre y beben Su sangre, no tienen vida en ustedes.

Juan 6:51-53 (NBLA)

Samuel E. Seo  | 7 de mayo 2021

En 2019 ocurrió un crimen en España el cual muchos policías españoles están considerando como “el más atroz cometido en los últimos años en nuestro país” [“Juicio al caníbal de la Guindalera: el crimen del joven que descuartizó y se comió a su madre”, ABC.es, artículo actualizado en 19/04/2021]. Alberto Sánchez Gómez, un joven de 26 años quien vivió con su madre está acusado por haberla matado y comido su cuerpo. El incidente fue tan horrífico que los policías experimentados de la Jefatura Superior de Policía “acabaron vomitando tras escuchar la declaración de Alberto” sobre los detalles. 

La expresión canibalística de Jesús

El horror que sentimos sobre el canibalismo es similar a lo que los judíos sintieron cuando escucharon las siguientes palabras de Jesús: “En verdad les digo, que si no comen la carne del Hijo del Hombre y beben Su sangre, no tienen vida en ustedes” (Juan 6:53; NBLA). Esta declaración canibalística de Jesús causó que muchos de sus discípulos lo abandonaran en Juan 6:66. Sin embargo, esta expresión controversial de Jesús es una expresión metafórica increíble que explica precisamente lo que nuestra fe en Cristo hace por nosotros. Cuando comemos, consumimos y digerimos espiritualmente a Cristo, Su vida, esencia, ser, identidad, y carácter de absoluta perfección, máxima belleza, completa santidad, e impecable justicia, reemplaza nuestra pecaminosa, corrupta, caída, malvada, podrida, y enferma existencia. El reemplazo de nuestro ser con el ser de Jesucristo es como Dios puede mirar hacia nosotros y ver a Su Hijo, considerándonos justos, santos y perfectos ante Sus ojos. Por esto Pablo dice: “Ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí…” (Gálatas 2:20). Creer en Jesús es mucho más que una afirmación mental y una asociación social. Se trata de un cambio radical y existencial donde mi ser es transformado hacia la “carne y sangre”, es decir, hacia el ser de Jesucristo. 

“Eres lo que comes” 

Esto no es difícil de entender si observamos el mundo de entrenamiento físico y la salud. Hay un dicho popular especialmente entre los que están involucrados con el mantenimiento de la salud que dice: “Tú eres lo que comes”. Es un dicho para animar a los que están luchando por perder peso a mantener una buena forma física por comer bien. El propósito del dicho es señalar que todo lo que comemos será parte de nuestro ser físico. Por ejemplo, si como comida nutritiva, seré una persona más saludable, con menos grasa y colesterol. Pero, si todo el tiempo como comida que es alta en grasa y colesterol, seré una persona menos saludable, probablemente con mayor peso y con un colesterol alto. Lo que como toma parte en la estructuración y bienestar de mi cuerpo. En un sentido similar, “comer” el cuerpo y la sangre de Jesús espiritualmente, es decir, conocerlo y vivirlo nos transformará y reemplazará con la identidad santa y gloriosa de Jesucristo. Esto es uno de los propósitos de la Santa Cena, para recordar que seguir a Jesús es una transformación radical que muchas veces será controversial con el mundo.   

La dieta espiritual 

Hermano/hermana, decir que cuando somos creyentes de Jesucristo significa que hemos decidido participar (v. 27) en un programa de dieta espiritual por el resto de nuestras vidas para ser transformados hacia la perfección de Jesús, restringiéndonos solamente al Pan de Vida. Es un programa de ejercicio (vida cristiana) y dieta de fe (absorción de la Palabra) que nos santifica completamente de nuestra existencia pecaminosa, corrupta, caída, malvada, podrida, y enferma; en el cual somos reemplazados con Su perfecta imagen de Dios.  

Es fácil dejar a Cristo simplemente como un conocimiento o una asociación social. Sin embargo, el entendimiento verdadero de la salvación por la fe va mucho más allá de eso: es un consumo de Su Ser para que yo pueda ser Él y Él pueda ser y vivir a través de mí. Amén.  

Copyright © 2021 por Samuel E. Seo.