LOS CONFLICTOS EN LAS RELACIONES

Cuando tenemos conflictos en nuestras relaciones, el orgullo y el egoísmo residen muy cerca de nosotros.

1 ¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos?

10 Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.

Santiago 4:1, 10 (NVI) 

Daniel E. Seo, Th. M., MABC  |  01 de octubre 2021

El orgullo y el egoísmo son los enemigos que residen muy cerca de nosotros, en ocasiones hablándonos como si fuesen compañeros cercanos. Nos dicen que siempre debemos tener superioridad en la vida, y nos aconsejan demandando que necesitamos protegernos, preservar nuestras maneras, y promover quiénes somos. Cuando empezamos a creer estas voces que vienen del orgullo y el egoísmo, nace el pecado que, al final, en vez de salvarnos, nos traiciona.  

 

Es por esto que cuando tenemos conflictos en nuestras relaciones, el orgullo y el egoísmo residen muy cerca de nosotros. En medio de los conflictos, las mentiras que el enemigo implanta en nuestros corazones son que tenemos todo el derecho de defender nuestras creencias y que nadie debería interponerse en nuestro camino. Es por eso que Santiago dice, «¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos?» (Santiago 4:1). Santiago dice que todo tipo de discurso airado y acusaciones difamatorias representan el orgullo y el egoísmo que nacen de la sabiduría que vienen de abajo y no de arriba (Santiago 3:13-18) y actúan sobre el corazón de la humanidad caída para concebir el pecado y traer destrucción a nuestras relaciones (Santiago 1:15). 

 

Por lo tanto, nunca podemos negociar con el orgullo y el egoísmo, más bien tenemos que hacer morir estas cosas (Colosenses 3:5-10). Es necesario rechazar las voces del orgullo en nuestro corazón y aceptar humildemente la instrucción del Señor. Santiago dice: “Humíllense delante del Señor, y él los exaltará” (Santiago 4:10). Esto significa que aceptar humildemente lo que Dios dice sobre nuestro orgullo, egoísmo, y los reclamos que tenemos sobre nuestras vidas puede ayudar que radicalmente rechacemos la idea de ser superiores en nuestras vidas el cual frecuentemente creemos que necesitamos. 

 

Esto no es fácil de hacer, especialmente cuando nos convertimos en la persona más importante de nuestras vidas. Sin embargo, para cada tarea desafiante, Dios siempre nos proporciona una manera de lograr aquellas cosas que creemos que no podemos hacer (1 Corintios 10:13). Es por esto que cuando el orgullo y el egoísmo trabajan estrechamente en nuestro corazón, debemos fijar nuestros ojos en Jesucristo. Jesucristo se humilló a sí mismo hasta el punto de la muerte al vivir una vida de obediencia. Como un rey, se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo y una posición vulnerable (Filipenses 2:7-8). Si podemos ver que Jesús hizo esto por nosotros, podremos seguir los mismos pasos y despojarnos de nosotros mismos al colocarnos por debajo de otros, aunque implique estar en una posición vulnerable. Aunque preservar nuestra reputación puede parecer valioso, si recordamos cómo Jesús renunció a su gloriosa reputación, podremos parar de proteger nuestra propia reputación temporal y superficial. Al recordar lo que hizo Jesús, podremos dejar el orgullo y el egoísmo.   

 

¿Eres alguien que está enfrentándose a conflictos en sus relaciones? Si puedes decir que sí, acepta el poder redentor del evangelio. Deja que la verdad de lo que hizo Jesús apodere tu corazón, y mira cómo el orgullo y el egoísmo empiezan a perder el dominio sobre tu vida. Suelta tus deseos desordenados y permite que la Palabra de Dios te consuma hasta el punto en que te veas humillándote y sometiendo tu vida a Dios (Santiago 4:7). 

Copyright © 2021 por Daniel E. Seo. 

A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas han sido tomadas de la versión LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA), Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.lbla.com.