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SERVICIO SIN RESERVAS

Deja que lo que hizo Jesús sea la motivación y el ejemplo primordial que sigues para poder servir al Padre sin recompensas y sin reservas.

1 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.

6 Entonces llegó a Simón Pedro. Este le dijo: Señor, ¿tú lavarme a mí los pies? 7 Jesús respondió, y le dijo: Ahora tú no comprendes lo que yo hago, pero lo entenderás después. 8 Pedro le contestó: ¡Jamás me lavarás los pies! Jesús le respondió: Si no te lavo, no tienes parte conmigo.

Juan 13:1, 6-8 (LBLA) 

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Daniel E. Seo, Th. M., MABC  |  29 de noviembre 2021

¿Puedes imaginar que un día el presidente de tu país entrara a tu casa, se quitara la chaqueta y te empezara a lavar los pies? Inmediatamente dirías: "¿qué estás haciendo?" Esta fue la respuesta de Pedro al ver que alguien como Jesús quería lavar sus pies. Pero Jesús le contesta y dice: “Ahora tú no comprendes lo que yo hago, pero lo entenderás después (Juan 13:7)”, y procede a servir a Sus discípulos al lavar sus pies. Pero ¿por qué haría algo tan drástico Jesús? ¿Cómo pudo servir sin esperar nada a cambio?  

 

Aquí, podemos decir: "bueno, Él pudo servir sin esperar nada porque es Dios". Pues, sí, por supuesto, Jesús es Dios y por eso poseía la habilidad de servir. Pero para dirigir nuestro enfoque en algo más, debemos fijarnos en cómo Jesús, siendo Dios, se arrodilló en humildad adoptando la postura de un siervo sin esperar una recompensa para Su vanagloria o ambición egoísta (Filipenses 2:7-8). 

 

La vida de Jesús estuvo marcada con un servicio radical. Caminaba constantemente al contrario de lo que enfatizaba la cultura. Comía con los pobres, las prostitutas, y los pecadores. Se sumergió en las aguas hacia la humildad, en lugar de intentar nadar hacia la superficie para que todos lo notaran. Jesús no estuvo lleno de amor propio, sino que estuvo lleno de un amor por Su Padre (Lucas 10:27-28), y se negó a Sí mismo para poder amar a otros con plenitud hasta el momento en que dio Su vida en la cruz (Lucas 7:27-36; 9:23-24). La forma en que Jesús sirvió fue radical y sin reservas. 

 

Todos nosotros podemos servir y hacer algo para Dios y las otras personas cuando hay una buena recompensa. Servir a la familia o amigos no es difícil, porque a cambio, recibes amor. Es fácil servir a Dios y hacer cosas piadosas para Él al pensar que Dios va a bendecir nuestra vida. Es fácil servir a Dios cuando hay un buen salario o hay dinero involucrado. Es fácil servir a la iglesia ante la aprobación de los líderes o los miembros. Es fácil servir a Dios esperando una recompensa material o espiritual. Pero ¿seguirías sirviendo a Dios si Él te quitara toda la recompensa que tú piensas que mereces por tus obras piadosas?  

 

Si no puedes ver cómo Jesús se humilló a Sí mismo adoptando una postura de humildad aun siendo Dios, y si no puedes ver cómo Jesús se negó a Sí mismo y amó a Su Padre y a los demás hasta el punto de dar Su propia vida por ti, vivirás en orgullo y con un amor propio que no coincide con la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:2), y nunca podrás servir radicalmente como lo hizo Jesús. Tu servicio, siempre esperará una recompensa.  

 

No olvides lo que le dijo Jesús a Pedro: Si no te lavo, no tienes parte conmigo (Juan 13:8).  Aquí, Jesús entrelazó lavar los pies con la manera en que Él iba a lavar los pecados de Sus discípulos en la cruz. Si realmente sabes que eres un hijo de Dios, no olvides que Jesús también te sirvió al lavar tus pies y tus pecados en la cruz. Deja que esa verdad sea la motivación y el ejemplo primordial que sigues para poder servir al Padre sin recompensas y sin reservas.

Copyright © 2021 por Daniel E. Seo. 

A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas han sido tomadas de la versión LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA), Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.lbla.com.