SIENTO QUE NO SOY SUFICIENTE...

Cada vez que escuches las palabras “no soy” en tu corazón, permite que tu corazón descanse en el “YO SOY”.

Y Moisés apacentaba el rebaño de Jetro su suegro, sacerdote de Madián; y condujo el rebaño hacia el lado occidental del desierto, y llegó a Horeb, el monte de Dios. 2 Y se le apareció el ángel del Señor en una llama de fuego, en medio de una zarza; y Moisés miró, y he aquí, la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. 3 Entonces dijo Moisés: Me acercaré ahora para ver esta maravilla: por qué la zarza no se quema. 4 Cuando el Señor vio que él se acercaba para mirar, Dios lo llamó de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. 5 Entonces Él dijo: No te acerques aquí; quítate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estás parado es tierra santa. 6 Y añadió: Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tenía temor de mirar a Dios.
7 Y el Señor dijo: Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he escuchado su clamor a causa de sus capataces, pues estoy consciente de sus sufrimientos. 8 Y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al lugar de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los ferezeos, de los heveos y de los jebuseos. 9 Y ahora, he aquí, el clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí, y además he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ahora pues, ven y te enviaré a Faraón, para que saques a mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto. 11 Pero Moisés dijo a Dios: ¿Quién soy yo para ir a Faraón, y sacar a los hijos de Israel de Egipto? 12 Y Él dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y la señal para ti de que soy yo el que te ha enviado será esta: cuando hayas sacado al pueblo de Egipto adoraréis a Dios en este monte.
13 Entonces dijo Moisés a Dios: He aquí, si voy a los hijos de Israel, y les digo: «El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros», tal vez me digan: «¿Cuál es su nombre?», ¿qué les responderé? 14 Y dijo Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: «YO SOY me ha enviado a vosotros».

Éxodo 3:1-14  (LBLA) 

Daniel E. Seo, Th. M., MABC  |  20 de agosto 2021

No soy lo suficientemente ________. ¿Con qué palabras llenas esta oración al sentir inferioridad, inhabilidad, inseguridad o insuficiencia en tu vida?  

 

De acuerdo a la Biblia, Moisés hubiese podido llenar esta declaración con sus múltiples inseguridades ya que había no solo matado un egipcio sino también durado 40 años cuidando las ovejas de su suegro (Éxodo 3:1). Pero estos sentimientos que Moisés sentía eran necesarios para que Dios lo pudiera usar. La confianza cristiana de Moisés comenzó cuando él se sintió inseguro, inferior, inadecuado, inhábil e insuficiente ante Dios, y no ante el mundo. Esto es un requisito previo para la vida cristiana y para ser usado por Dios.  

 

Vemos esta verdad cuando Dios se apareció a Moisés (Éxodo 3:2). Hasta este punto, Moisés conocía de Dios, sin embargo, nunca había tenido un encuentro personal con Dios. Aun estando al frente de la zarza que no cesaba de quemar, Moisés se sintió insuficiente y preguntó, “¿quién soy yo para ir a Faraón (Éxodo 3:11)”? Aquí, Dios no empieza a subirle la autoestima a Moisés para deshacer los sentimientos de su insuficiencia. Sino que más bien Dios confirma, “YO SOY, y ciertamente estaré contigo (Éxodo 3:11-14)”. Aun así, esto no era suficiente para Moisés y por eso dejó que sus inseguridades personales fueran amplificadas por las veces en que había fallado en su pasado (Éxodo 4:10). Moisés prácticamente le dijo a Dios, “no soy lo suficientemente elocuente, inteligente, exitoso, ¡ni puedo comunicarme bien, Dios! Mi pasado ha sido 40 años de nada, y …” Dios lo interrumpe:  No necesito que seas ninguna de esas cosas, porque YO SOY todas esas cosas y ciertamente, yo estaré contigo (Éxodo 3:12; 4:11-17).  

 

Si hoy, crees que Dios te salvará o llegará a usarte cuando eres lo suficientemente …, estás equivocado. Dios no es un Dios de necesidad. Dios prefiere a los que reconocen sus debilidades ante Él. Dios no necesita tu habilidad, sino que quiere tu disponibilidad. La confianza cristiana no proviene de tus talentos o habilidades, sino de los momentos de humildad en que confías en el gran YO SOY, porque Él es suficiente. 

 

Tal vez, hoy, has estado buscando tu suficiencia en este mundo. Pero la verdad es que siempre llegarás a sentirte más insuficiente al buscarlo en el mundo. ¿Quieres más belleza? Con el tiempo, te sentirás menos atractiva al comparar tu belleza con tu alrededor. ¿Quieres poder ser el más inteligente o exitoso? Con el tiempo, te sentirás más débil al vivir ansioso de querer estar por encima de todo el mundo. ¿Quieres fingir que eres un buen cristiano? Con el tiempo, tu hipocresía te consumirá. Siempre llegarás a sentirte más inseguro, insuficiente, inhábil, inadecuado, e inferior al buscar respuestas en el mundo para completar todos tus “no soy.”  

 

Es por esto que Dios no te llama a ser la mejor versión de quién eres. El YO SOY ya es todas esas cosas que nunca llegarás a ser. Entonces, admite tus debilidades ante Dios y dile, “Dios, Tú me conoces, y yo no soy esa persona. Yo no puedo ser esa persona.” Cuando reconoces tu debilidad, Dios obrará fuertemente en tu vida (2 Corintios 12:9). Deja que el “YO SOY” cubra todas tus insuficiencias. Cuando dices, “Dios, las voces de mi pasado me hacen sentir inseguro”, Dios contesta, “YO SOY tu seguridad”. Si dices, “Dios, mi pasado dice que soy inadecuado e insuficiente,” Él contesta, “YO SOY suficiente”. Si dices, “Dios, me siento inferior,” Él contesta, “YO SOY, el Gran Yo Soy”. Cuando el mundo te grita que “no eres”, o cuando dices, “no soy lo suficientemente…” Dios simplemente contesta, “ellos tienen razón, y tú también tienes razón. No eres. No puedes ser. Pero YO SOY el que Soy, y vivo en tu corazón por medio de mi muerte y resurrección”.  

 

Cada vez que escuches las palabras “no soy” en tu corazón, permite que tu corazón descanse en el “YO SOY”. Deja que estas dos palabras, “YO SOY”, quemen tu corazón como el fuego que quemó la zarza sin un principio ni un fin. 

Copyright © 2021 por Daniel E. Seo. 

A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas han sido tomadas de la versión LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA), Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.lbla.com.