UN TOQUE DIVINO DE JESÚS

Jesús desea tocarte con Su mano divina y salvarte.

12 Y aconteció que estando Jesús en una de las ciudades, he aquí, había allí un hombre lleno de lepra; y cuando vio a Jesús, cayó sobre su rostro y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 13 Extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra lo dejó.

Lucas 5:12-13 (LBLA) 

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Daniel E. Seo, Th. M., MABC  |  20 de abril 2022

Cuando llegó el coronavirus en 2019, el resultado fue que todo el mundo experimentó cambios drásticos en sus vidas cotidianas debido a la cuarentena. La desconexión que muchos sintieron de la comunidad y la sociedad les hizo sentir que les habían quitado su humanidad. 

Muy similarmente, en el Antiguo y Nuevo Testamento, los leprosos fueron separados y desconectados de la comunidad. Según la ley, los leprosos tenían que estar en cuarentena, separados de la comunidad mientras se deterioraban físicamente y emocionalmente. 

En Lucas 5:12, la narración describe cómo un hombre leproso arriesgó su vida al confiar en Jesús y corrió hacia Él en desesperación. El leproso rompió todas las reglas y las leyes de la cuarentena para recibir la sanidad por parte de Jesús. Al llegar a Jesús, cayó sobre su rostro en humildad y adoración y le empezó a rogar para poder recibir sanidad. En ese momento, Jesús extendió Su mano divina y lo tocó diciendo, “Sé limpio”, lo cual dejó al leproso sanado instantáneamente (Lucas 5:13).

 

En la Biblia, Jesús realizaba milagros según las necesidades de cada individuo. Pero lo más bonito de esta narración es que Lucas describe cómo Jesús extendió Su gracia y tocó a este hombre enfermo. Esta acción divina de Jesús era una locura en aquel tiempo. No solo era ilegal que alguien tocara a un hombre leproso, sino que también, al tocar a un leproso, esa persona sería considerada impura e incluso no aceptable ante Dios. Pero Jesús tocó a este hombre impuro y contagioso, revirtiendo el orden de la ciencia y religión al decir, “Yo no me convierto en lo impuro. Lo impuro se convierte en Mí, limpio y puro”. 

Todo esto muestra lo que Jesús quiere hacer para ti. Si tienes una lepra espiritual lo cual te hace sentir desconectado de Dios, Jesús desea tocarte con Su mano divina y decirte, “No me importa lo que has visto, tocado, o hecho. No me importa lo sucio, impuro o contaminado que estés. No me importa cuán detestable es tu hoja de vida que intentas esconder para que la gente no te pueda condenar. No me importa si estás lleno de lepra. Busca mi amor. Busca mi gracia. Busca mi perdón. Déjame decirte que tu lepra espiritual ya no te define, ahora lo que te define es mi gracia”. 

Jesús puede decirte estas palabras porque Él se convirtió en un leproso espiritual en la cruz. En la cruz, fue desfigurado como un leproso (Isaías 52:14). En la cruz, fue despreciado y rechazado como un leproso (Isaías 53:3-4). En la cruz, Jesús se convirtió espiritualmente en un leproso para limpiarte de tu lepra espiritual, tus pecados. Así, derribó las barreras que te separaban de la presencia de Dios. 

Si hoy, tienes una enfermedad espiritual que se siente como una cobija mojada que ha apagado las llamas de tus afectos para el Señor, deja que Jesús te toque con Su mano divina. Jesús quiere sanarte y perdonarte. Quiere que seas limpio para que puedas ser parte de la comunidad, la comunidad eterna, en el Reino de Dios.

Copyright © 2022 por Daniel E. Seo. 

A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas han sido tomadas de la versión LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA), Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.lbla.com.

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