En todo momento, especialmente cuando sufrimos, la voluntad de Dios es que oremos con agradecimiento y con gozo para que así podamos buscar fervientemente el bienestar de todos.
Más que la fe, examinar nuestros deseos, nuestras acciones y si estamos permaneciendo en obediencia a Jesús revelan con mayor claridad quiénes somos realmente.
Dios es justo al juzgarnos por nuestra incredulidad en Jesucristo, dado que nuestra incredulidad es la revelación de nuestros malvados deseos, sentimientos y decisiones
Las personas tienen un infinito valor porque fueron hechas para reflejar la santidad de Cristo, exaltar el valor del perdón de Dios y vivir en eterna unión con Cristo.
Mientras que una relación quebrantada con Dios produce efectos devastadores en nuestras otras relaciones, la restauración de nuestra relación con Dios bendice grandemente la vida de otros.