Jesús no responde a los que creen que merecen Sus bendiciones; pero para los humildes, Jesús va mucho más allá de lo que ellos esperan para bendecirlos.
En todo momento, especialmente cuando sufrimos, la voluntad de Dios es que oremos con agradecimiento y con gozo para que así podamos buscar fervientemente el bienestar de todos.
La oración exitosa no simplemente pide y recibe; también reconfirma lo que Dios quiere y recibe la fuerza milagrosa para vivir de acuerdo con Su decisión final.
Dios permite nuestras espinas persistentes para que aprendamos a vivir con gozo y satisfacción en Jesucristo no sin las espinas, sino a pesar de ellas.
LAS GARRAS DE ANSIEDAD: ¿CONFIANZA O CONTROL? La verdadera paz proviene de confiar en que Dios es Dios y que Él también sostiene todo tipo de control.